Imaginario Infantil, lenguaje
literario
y su impacto en la
construcción de la inteligencia
Paula Benedict de Bellot
Resumen:
El imaginario infantil puede poseer una estructura cognitiva a la par de
compleja que la del adulto cuando lo observamos a la luz de sus capacidades
para decodificar el significado y la lógica del lenguaje literario mágico. La
literatura se convierte en la vía regia de acceso a la activación de la
inteligencia y de los procesos de pensamiento durante la niñez. El adulto
creativo, capaz de visualizar el futuro y con capacidades para el pensamiento
de corte humanista necesariamente está ligado a una infancia de fértil
imaginería y ramificaciones del pensamiento mágico.
Palabras clave.
Inteligencia, Imaginario, Infancia, Lenguaje.
Children’s
imagination, literary language and their impact on intelligence construction
Abstract: Children’s imagination can have a cognitive
structure as complex as that of the adult when observed under the light of its
abilities to decode the meaning and logic of the magical literary language.
Literature becomes the main route for accessing the activation of intelligence
and thought processes during childhood. The creative adult, capable of
visualizing the future and with capacities for humanistic thinking, is
necessarily linked to a childhood of fertile imagery and ramifications of
magical thinking.
Keywords: Intelligence, Imaginary, Childhood, Language.
Le langage
littéraire et l’imagination des enfants et son impact sur la construction de
l'intelligence
Résumé : L’imagination des enfants peut posséder une structure
cognitive aussi complexe que des adultes si on l’examine sous la lumière de ses
capacités pour décoder la signification et la logique du langage littéraire
magique. La littérature devient la voie principale d'accès à l'activation de
l'intelligence et des processus de pensée pendant l'enfance. L’adulte créatif,
capable de visualiser l’avenir et doté de capacités de pensée humaniste, est
nécessairement lié à une enfance fertile en images et de ramifications de la
pensée magique.
Mots-clés : Intelligence, Imaginaire, Enfance, Langage.
Introducción
Nos introduciremos
brevemente en algunas consideraciones sobre sobre la influencia del lenguaje
literario en la expansión del imaginario infantil y en cómo las interacciones
de estos dos factores se amalgaman para empujar y potenciar las habilidades
analíticas, reflexivas y creativas de la inteligencia, cuyas bases se
encuentran en la infancia y el pensamiento mágico.
Los
estudios psicológicos sobre el lenguaje han tomado diferentes rutas para poder
explicar la dinámica psicológica, cognitiva y neuronal mediante la cual el
pensamiento humano se convierte en lenguaje y este a su vez en la expresión de
la inteligencia; recordemos que los test de inteligencia consideran a los
subtest de medición de competencias verbales como una buena aproximación del
potencial intelectual de los individuos. No ahondaremos en los lenguajes
numérico, musical, espacial o corporal, aunque están interconectados; en cambio
sí en el lenguaje pensado, hablado y codificado en la escritura.
El cerebro humano
cuenta con una extraordinaria configuración que permite la manifestación de
cualquier lengua idiomática; pero al influjo del medio ambiente social y
familiar, sabemos que se define el uso de la lengua materna seleccionándola del
abanico filogenético ancestral. Este punto de partida que se adentra en la
profunda evolución de la especie humana, nos permite poseer las bases
neurológicas que bifurcan en infinitas ramificaciones y redes del pensamiento
complejo a posteriori. El lenguaje y el pensamiento abstracto se constituyen en
un andamiaje de códigos que progresivamente se van instaurando y dominando al
influjo del aprendizaje, de la especialización del cerebro y sus respectivas
conexiones neuronales; las cuales se activan y se mantienen fluidas para dicho
fin.
La psicología Piagetiana hace hincapié en el
proceso evolutivo de la inteligencia del sujeto, describe con maestría los
avatares del pensamiento, desde las primeras operaciones mentales del niño
recién nacido, para quien el pensar es movimiento, imágenes y sensaciones
físicas; quien solo después de un largo trayecto evolutivo y del discurrir
pensante, conquista el arribo al denominado pensamiento abstracto, lo cual
ocurre cuando se ingresa en la adolescencia. En ese momento los complejos
procesos de simbolización del lenguaje humano alcanzan la posibilidad de su máxima expresión para establecer una plataforma
de operaciones mentales que permiten el desarrollo del pensamiento teórico,
filosófico, científico, político, etc.; a la vez se configuran las funciones
mentales interpretativas y se da paso
al lenguaje escrito autónomo. Para Piaget el pensamiento es un proceso mediante
el cual la acción se transmuta en pensamiento para luego devenir en lenguaje y
expresarse en sus distintos grados de abstracción.
En éste marco el
juego como predecesor del lenguaje interiorizado, no solo es la accion lúdica
del cuerpo, sino a la par, movimientos del pensamiento los cuales poseen una la
lógica mágica, propia de la imaginería infantil que ocurre cuando el niño
comienza con la apropiación del habla. Por ello el lenguaje literario en
nuestro planteo se convierte en un elemento crucial que alimenta estos procesos
mentales que se conectan con el universo de las palabras, estimulando la
instalación de nuevas conexiones y bifurcaciones que pueden ampliar las
capacidades de interpretación de la realidad en cada etapa evolutiva y a la
larga durante la vida adulta.
La visión de
Vygotsky enriquece ésta perspectiva evolucionista y genética, resaltando en su
postulado el impacto del componente social sobre la construcción de la
inteligencia, del pensamiento y del lenguaje. Desde esta perspectiva las
necesidades de comunicación y de contacto social dentro de un contexto
histórico, son las que activan el pensamiento y la configuración del
lenguaje. “El juego y el lenguaje representan el intento humano más
fundamental para trascender el aquí y ahora y poder así, construir modelos
simbólicos que permitan comprender la realidad” (Vigotsky). El entroncamiento
del lenguaje con los procesos sociales, otorga la dimensión histórica y
dialéctica al pensamiento-lenguaje, dotándolo de significado; ambos se erigen
como una construcción colectiva que da sentido al acontecer humano.
En concordancia a
éste enfoque, la memoria social e histórica, posee también como herramientas,
un cúmulo de leyendas, historias, cuentos y personajes, que al pasar de
generación en generación y al recrearse en la moderna producción literaria,
aportan considerablemente a la imaginería infantil. El lenguaje literario escrito, así como la
transmisión oral pasarían a ser elementos de juego y de incorporación de ideas,
de ampliación del vocabulario, de creación de imágenes y de diversos procesos
mentales donde el sujeto se ve provocado a ser participe activo para comprender
los hechos narrados.
En la Teoría de
las Inteligencias Múltiples, sistematizada por Howard Gardner, encontramos un
aporte conceptual; el de la Inteligencia Lingüística, que se presenta
acrecentada en sujetos que destacan en sus habilidades y competencias
especialmente desarrolladas en la expresión verbal hablada o escrita y sobre
todo en las capacidades creativas y productivas en este campo; por ejemplo, los
escritores y los grandes oradores, serían ejemplos de ésta inteligencia, siendo
que la poseemos todos.
Otras dos inteligencias
descritas por Gardner son la Intrapersonal y la Interpersonal, las cuales
están, estrechamente asociadas a la Lingüística en la medida que la primera
implica el pensamiento interiorizado y reflexivo intermediado siempre por el
lenguaje; la segunda supone las habilidades de interacción con los semejantes;
entonces ambas inteligencias indudablemente se apoyan en las competencias
lingüísticas que sustentan el intercambio relacional. Bajo esta mirada el
lenguaje sirve a la moderación de las pasiones y emociones y la consecuente
resolución de problemas y conflictos.
La estructuración
del psiquismo humano es una construcción lingüística, por un lado, están las
manifestaciones conscientes que se distinguen por los procesos lógicos del
pensar en sus diferentes grados de profundidad reflexiva; y por otro lado
estaría la fantasmática inconsciente, susceptible de ser alcanzada gracias a
los mecanismos de simbolización e interpretación acuñados por el pensamiento -
lenguaje. Estás funciones superiores del pensamiento y del lenguaje: la
abstracción, la conceptualización, la reflexión, la simbolización y la
interpretación necesitan ser cultivadas para que alcancen su mayor desarrollo.
Según esta propuesta, la herramienta privilegiada durante la infancia para desencadenar
estos procesos, es el texto literario, pues gracias a sus diversos grados de
complejidad desafía permanentemente al ingenio humano infantil para ampliar su
comprensión y para expresarse progresivamente con mayor cabalidad gracias a las
múltiples conexiones que se tejen en la red del lenguaje.
Es elemental
saber que las bases neurológicas, psicológicas y sociales que sustentan el
pensamiento humano como proceso y el lenguaje en sí mismo, no aseguran
automáticamente la adquisición de las funciones superiores del pensamiento;
deben mediar acciones constantes de formación y ejercitación del músculo
intelectual. En primera instancia los agentes educativos, familia, escuela y
sociedad, deberían cumplir con la misión de formar sujetos capaces de auto dirigir
su propio crecimiento intelectual y espiritual con la mediación del lenguaje;
resultado que hoy en día estaría en duda ya que el porcentaje de lectores y
cultores del lenguaje altamente motivados
es muy modesto para que tenga un impacto notorio en el desarrollo humano del
país (no nos referimos aquí a la formación profesional).
Será necesaria la
resignificación del lenguaje para trascender el uso del mismo como un simple
utilitario, para evolucionar hacia una aplicación consciente que provoque el crecimiento
intelectual y espiritual de las nuevas generaciones; uno de esos caminos puede
ser trazado por la literatura, lugar privilegiado del lenguaje expresivo, en
donde los procesos cognitivos mencionados cobran nuevas dimensiones en la
medida que se adentran en la exploración de las profundidades del alma humana.
La literatura en
sus distintos géneros, impide que la palabra cotidiana naufrague en la marejada
del entorno material, donde hoy, nos acecha implacable la propuesta alienante
de los diferentes modelos de pensamiento único - tal como lo imaginó Aldus
Huxley en su novela Un mundo feliz-;
habiéndose convertido esa intencionalidad de unicato en una
aspiración delirante de gran parte de los que “manejan” el mundo y abusan del
poder en los cuatro puntos cardinales. Ante esto el texto literario en su
particularidad y diversidad se constituye en un bastión de la identidad
personal y colectiva; lo literario es también una coordenada en donde se
realiza un encuentro intergeneracional y atemporal, espacio en el que se accede
a los registros de la memoria histórica y multifacética de la humanidad.
Los hombres y mujeres de letras, cultores del
lenguaje, enamorados de lo humano, urdidores de la memoria colectiva, son
portadores de los mitos ancestrales, en la medida que el soplo de espíritu que
anima sus obras, de ahí proviene. El contrapeso necesario, frente a la vorágine
de violencia y de la injusticia que hoy nos amedrenta, surgirá del pensamiento
y de las manos de éstos filósofos y escudriñadores de la metáfora. Desde el
escrito poético, hasta el ensayo ideológico, progresivamente, se irán
vislumbrando formas de hacer y de pensar, lo cual supone cultivar básicamente
la capacidad de infringir aquellos modelos cristalizados e impuestos a la
fuerza y que objetivamente nos están encaminando hacia la desesperación y el
desastre como género.
El texto
literario ostenta así la capacidad de reconfigurar la actividad y el
pensamiento humano; es un códice que nos da paso a la ansiada eternidad. La
verbalización escrita de corte literario, diseña para el escribiente y para el
lector un entorno en el que se construyen los valores, el sistema estético
particular de cada cultura y donde se sientan las bases sobre las que se
construye el espíritu humano en virtud de la decantación del pensamiento en el
producto literario. Asunto no despreciable ya que el bagaje de principios y
valores compactado en los cuentos maravillosos, resulta ser incorporado
tempranamente en los esquemas de acción de los niños y niñas.
Los cuentos de
hadas o los cuentos populares, se convierten en una invaluable herramienta para
desarrollar una imaginación autónoma con matices personales, ya que cada niño o
niña creará sus propias imágenes mentales, incluyendo movimientos y acciones de
los protagonistas de las historias.
La función
maravillosa que siempre han cumplido los cuentos es que permiten al niño
enfrentarse, por ejemplo, con la lucha entre el bien y el mal o con intensas
rivalidades fraternas o entre generaciones y que en el transcurso de la
narración se resuelven de manera satisfactoria para el pequeño lector. Por lo
general el niño se identifica con el héroe, el cual siempre es representante
del bien, además de que sale siempre airoso de las trampas que los “malos” le
tienden.
Los cuentos son
el terreno propicio sobre el cual los pequeños pueden proyectar sus más
intensas y recónditas preocupaciones conscientes e inconscientes y resolverlas
satisfactoriamente en la fantasía, tal como nos ilustra Bruno Bettelheim en su
libro Psicoanálisis de los Cuentos de Hadas.
¿Es posible que
los niños posean formas complejas de pensamiento?
La enorme
estructura del lenguaje y su alta complejidad suponen un largo proceso de
aprendizaje y de adquisición de destrezas del pensamiento, en ese cometido la
literatura infantil se convierte en el vehículo ideal para aproximar ingentes
contenidos y significados del lenguaje a las fértiles mentes infantiles. La
inteligencia lingüística de los niños a simple vista pareciera incipiente; en
cuanto a contenidos no tan abundante, pero en cuanto a procesos resulta
sorprendente; aún con corta edad niños y niñas puedan asimilar y elaborar
asuntos bastante enmarañados en el tema que nos ocupa; descubrimos para nuestro
deleite que los pequeños comprenden muy bien la estructura del cuento
fantástico, cosa no tan sencilla ya que en su conformación hay una trama,
numerosos personajes, diversas situaciones, encadenamiento de hechos,
consecuencias y finales; todo esto sin mayor problema es bien comprendido
incluso por niños pequeños. Tenemos así indicadores de que elementos
importantes del pensamiento adulto ya presentes tempranamente en la infancia,
con la única diferencia que en estas edades prima el pensamiento mágico, lo
cual es considerablemente difícil, pues la configuración de la magia no resulta
sencilla ya que tiene su propia lógica. Estos pequeños geniecillos sorprenden
constantemente a los adultos por su capacidad de entendimiento; solo requieren
que les proveamos insumos para echar a andar los mecanismos mentales complejos
de la inteligencia.
El puente entre
el pensamiento infantil y el imaginario adulto sería imposible de trazar y de
construir si cuando niños no hubiéramos vivenciado intensamente las
experiencias ligadas al disfrute de la literatura para niños y de la imaginería
ligada a los juegos.
El impulso del
pensamiento, de la capacidad reflexiva, del pensamiento científico, del
discurrir filosófico o de la creatividad, no pueden ser fruto del simple
proceso de razonamiento adulto; un hito imprescindible en el camino del
pensamiento complejo es haber transitado personalmente por el vasto universo de
lo imaginario y haber interactuado con la multitud de habitantes que lo
pueblan. Las hadas, los duendes, las princesas, los héroes, los villanos, los
reinos fantásticos, las aventuras y todo lo demás; los cuales fueron tangibles
por un cierto tiempo y para cada uno de nosotros, dejando tras de sí una huella
perdurable modelo para los procesos mentales que se replicarán en la vida
adulta.
La activación de
lo imaginario fantástico, predispone positivamente para que luego el
pensamiento adulto pueda proyectarse hacia la creación de un futuro realizable
con mayor solvencia que aquellos que fueron privados de cultivar su imaginería
infantil. El asiento de la capacidad para visualizar el futuro como individuo
adulto, radia en una infancia que ha tenido a su alcance la literatura como
sendero para la creación de mundos imaginarios. Hacemos hincapié en la
importancia del desarrollo de las temáticas maravillosas, pues en ese ambiente,
la imaginación genera infinitas ramificaciones del pensamiento, las cuales se
plasman en proyecciones interiores de universos temáticos en cuyo proceso de
producción se configuran las competencias cognitivas del razonamiento superior.
A decir un ejemplo: cómo puede una persona conceptualizar y comprender lo que
es el amor o la libertad si en algún momento de su vida no pudo crear en su
mente algún reino prodigioso o creer en un personaje mágico. La dimensión
lingüística es similar en ambos productos de la mente. La conceptualización de
ideas abstractas y la imaginación infantil requieren de misma potencia
intelectual. A esta asombrosa capacidad del pensamiento hay que añadirle el
correlato emocional que se le asocia, pues tanto el concepto de la libertad
como la acción admirable de la heroína o el héroe, movilizan conexiones
psicológicas y emocionales que le dan el tono a la imagen conceptual creada.
Lenguaje, imaginación y emoción son términos de la ecuación de la inteligencia.
Consideramos que el
trabajo principal es poner al alcance de la niñez y los jovencitos, el acceso
al texto literario, por un motivo esencial; la apropiación del lenguaje y el
desarrollo del pensamiento propio es un hecho político en sí mismo. En la
medida que la población infantil y de jóvenes lectores, lea, desarrollará el
hábito de imaginar y de proyectarse por medio del pensamiento en el futuro. El
hombre que lee y escribe es un hombre libre, es un sujeto capaz de comprender
más allá de lo simplemente escrito, lee entre líneas, interpreta, usa su
imaginación; lee y escribe.
Esa imaginación
necesita ser alimentada tempranamente, no se puede esperar hasta que el sujeto
este escolarizado para activar las funciones cognitivas superiores y la
creatividad; es sabido que ante el enorme bagaje de conocimiento sistematizado
que se imparte en las escuelas, la imaginación se empobrece y por lo general
sucumbe o se manifiesta con escaso poder.
Nos preguntamos
por qué luego de los primeros años de escolarización los niños y niñas dejan de
dibujar y dejan de leer cuentos, ni que se diga de escribirlos, salvo
excepciones. Es un fenómeno interesante y preocupante a la vez; la mayoría de
escolinos apenas llegan a la etapa del dibujo esquemático, en el cual
representan su entorno y a sí mismos con unas cuantas líneas, y si se comparan
los dibujos de un grupo de niños poseen bastante similitud: el mismo tipo de
persona, de casa, de árbol, de montaña; la esquematización es una etapa que
cuando perdura más allá de los limites funcionales impide expresiones
individuales; cuando deberían pasar a una etapa superior de representación
gráfica más personalizada y sin estereotipos, pero tristemente la mayoría suele
abandonar el dibujo, pues son realmente escasas las oportunidades donde se le dan
algún valor y sentido al dibujo de niños, preadolescentes o adolescentes. En
innumerables ocasiones cuando se solicita a un niño un dibujo libre, dibuja una
bandera flameante y solitaria en el patio de su escuela o un personaje de su
serie televisiva favorita; cuando se trata de chicos un poco mayores dicen que
no saben dibujar y cuesta Dios y su ayuda arrancar un dibujo sobre una hoja en
blanco.
Algo semejante
sucede con la escritura, pocos alcanzan un grado de escritura autónoma que no
se refiera a los asuntos escolares relacionados al conocimiento sistematizado
como materias; condición que se extiende sensiblemente hasta las aulas
universitarias. En un porcentaje muy bajo los niños y jóvenes pueden
desprenderse del relato descriptivo, la chispa de la imaginación creativa corre
el riesgo de desaparecer a causa de falta de dedicación por parte de los
adultos para crear y mantener en el tiempo ambientes altamente estimulantes ya
sea en el hogar o en la escuela. A poca o mala lectura menos escritura aún y pensamiento
propio rudimentario.
Como un agravante
y sin un justificativo pedagógico se ha generalizado la enseñanza de la
escritura utilizando lo que denomina letra de molde o de imprenta, eliminando
progresivamente el uso de la letra cursiva y con ello la expresión
personalísima que toman las formas de cada letra en la producción individual,
desvirtuando con ello de un plumazo los estudios y aplicaciones de la
grafología científica y sus aportes para el conocimiento del fenómeno humano.
Pues cuando se solicita a muchos jóvenes la escritura de un relato en letra
cursiva, les resulta muy engorroso ya que casi todos han dejado esa práctica en
los primeros años de la escuela porque dicha escritura fue aprendida como
segunda opción y se la considera prácticamente inútil. Al parecer existe un
profundo desconocimiento de lo que significó para la evolución de la
inteligencia humana la especialización de la mano para poder escribir con la
fineza que la escritura cursiva demanda amen de sus implicaciones simbólicas y
de significado. Esta situación de negación del logro histórico ancestral de la
escritura como destreza manual, supone una involución en términos culturales e
incluso desconexiones en la organización de las redes neuronales de nuestro
cerebro. No se debe pasar por alto que la coordinación del ojo con la mano ha
sido el puntal de la evolución de nuestra especie, siendo la escritura una de
las mayores adquisiciones.
Las teorías
piagetianas nos remiten a la consideración de la existencia de procesos
mentales que se van presentado evolutivamente casi de forma espontánea en
distintas edades, esa sucesión está ampliamente comprobada, pero ninguna de las
manifestaciones de la inteligencia alcanzaría su máxima expresión sin la
intervención y estimulación por parte de los mediadores sociales, y he ahí
nuestra responsabilidad como cultores y amantes de la literatura.
Evidentemente hoy
en día la escritura digital y sus distintos soportes, son una poderosa
herramienta y sin la cual sería mucho más lento y complicado comunicarnos y
producir, pero las bases de la escritura manual (cursiva) que da lugar a la
manifestación personal y al aseguramiento de las adquisiciones filogenéticas
del lenguaje, que deben ser siempre el primer escalón de la producción escrita,
de lo contrario sería como querer correr sin haber aprendido a caminar.
Lo que se acaba
de mencionar parecieran ser temas colaterales al hecho mismo de la literatura
infantil, pero en la lógica de lo que supone cultivar el lenguaje y alcanzar
las expresiones superiores del mismo cuales son: el pensamiento abstracto, la
conceptualización del pensamiento, la filosofía, la espiritualidad convertida
en pensamiento, la comunicación efectiva de nuestras emociones, la
manifestación de nuestra vida interior por medio del pensamiento reflexivo, así
como nuestra habilidad para establecer redes humanas, dependen del conjunto de
variables que estamos considerando.
No podemos
subestimar las capacidades intelectuales y las habilidades cognitivas de los
niños, la apertura al aprendizaje es casi ilimitada, pero la mediación de los
procesos educativos convencionales suelen hacer cierres progresivos a las ventanas de oportunidades del
desarrollo mental infantil, la familia, la escuela y otros agentes sociales en
pro de una educación sistematizada y programada, van echando cerrojos mentales
a las innatas potencialidades de la mente humana, sin ponderar el impacto
limitante que ello tiene en la capacidad creativa de las nuevas generaciones.
A su vez la
trivialización e inmediatez de los contenidos de entretenimiento que provee la
televisión y los medios digitales, no aportan en nada a mantener las mentes
abiertas, existen contenidos estandarizados que invaden el imaginario infantil
sin que medie el mayor trabajo de simbolización y de imaginación autónoma. La
imaginación infantil es colmada de forma indiscriminada de contenidos idénticos
para millones de telespectadores e informáticos. ¿Dónde queda la imaginación
individual? ¿Dónde quedan las imágenes originalísimas
que cada niño o niña debían crear en su mente cuando se le relata una
historia? ¿Por qué son cada vez menos
frecuentes los maravillosos momentos donde alguien le cuenta un cuento a un
niño?
Lamentablemente
observamos que antes de tiempo los niños y niñas se hacen indiferentes a los
relatos tradicionales, los cuentos maravillosos apenas sobreviven más allá de
los cinco o seis años de la infancia si les fueron provistos, y compiten en
desigualdad de condiciones en relación al tiempo que se le dedica a la
televisión o a las pantallas de juego. El lenguaje literario y el pensamiento
mágico, el juego simbólico propio de estas edades apenas se desarrolla cuando
repentinamente es truncado por la irrupción de las imágenes electrónicas de los
juegos virtuales donde el lenguaje es casi inexistente salvo para las
instrucciones de juego, todo es acción, movimiento e imágenes sin texto, hay un
anclaje en lo preverbal, con la nefasta consecuencia de que ello traba o demora
notablemente las competencias lingüísticas para expresarse con claridad y fluidez
tanto oralmente como por escrito.
Ante este
panorama cabe rescatar el aporte del lenguaje cinematográfico, el cual nos
provee de imágenes maravillosas cuando se trata de películas basadas en la
literatura fantástica, pero con algunas excepciones es muy común escuchar decir
que el libro es mejor que la película, cabría decir más bien que lo que podemos
imaginar siempre es mucho más que lo que puede proveer la película. Por tanto,
en la lógica que venimos exponiendo se considera que el patrimonio imaginativo
de cada individuo debido a nuestra condición de humanos se ve reforzado por las
construcciones del lenguaje y no podrá nunca ser reemplazado por los artilugios
de la modernidad, y en caso de que sí ocurriera habríamos de perder nuestra
humanidad.
Tenemos aún un
largo trayecto que cumplir como adultos hasta lograr que exista una apropiación
de la literatura por parte de todos los niños, niñas y jovencitos; hay millones
de ellos que no tienen acceso a libros ni a bibliotecas, podemos decidir que
mientras no haya un cambio cuantitativo y cualitativo de la situación, que
estarán afectados por una más de las
aristas del maltrato infantil, pues esa desventaja incide en el desarrollo
incompleto de sus competencias cognitivas y emocionales en buena medida.
Por tanto, para
finalizar este breve planteamiento, damos por comprendido que los adultos
tenemos la misión de aproximar de forma oportuna y sostenida la incursión de
niños y niñas en el mundo de la literatura con el fin de proveer oportunidades
para que la construcción de la inteligencia pueda generar ramificaciones e
interconexiones del pensamiento de alta complejidad en periodos tempranos de la
infancia en el contexto del pensamiento mágico.
Lecturas recomendables: los cuentos
de Charles Perrault, los Hermanos Grim, Hans Cristian Andersen, Cuentos de la
selva de Horacio Quiroga, cuentos y leyendas populares latinoamericanas y
otros.
Para saber más sobre el tema:
“La Psicología del niño”, Piaget, Jean y
Inhelder, Bärber, Ed. Morata, Madrid 2007
“Las Inteligencias Múltiples”, Gardner, Howard;
Ed. Paidos; Madrid, 2011
“Alas para la infancia”, Peña M. Manuel, ED.
Universitaria, Chile 1995
“Psicoanálisis de los cuentos de hadas”,
Bettelheim, Bruno, ED. Crítica, Barcelona 1990
“Los cuentos de
Perrault”, Bettelheim, Bruno, ED. Crítica, Barcelona 1980